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Castillo por caso de niña víctima de adopción fallida : “El matrimonio italiano mostró varias alertas y nadie actuó”

Para la parlamentaria en este caso se cometieron “todos los errores posibles”.

Los diputados Natalia Castillo (RD) y Sebastián Keitel (Evópoli) viajaron hasta Roma para conocer el estado de salud de la niña chilena dada en adopción a un matrimonio italiano que desistió del proceso, abandonando a la pequeña que hoy está residencializada en un hogar de menores de ese país.

En su primera entrevista tras regresar a Chile, la legisladora conversó con La Tercera TV sobre la situación de la pequeña. “En este proceso se cometieron todos los errores posibles. Fallaron todas las instituciones a cargo. Es un caso de manual”, explicó Castillo.

El caso de esta niña fue dado a conocer por la presidenta de la Comisión de Familia de la Cámara, Pamela Jiles. La menor, de 9 años, fue adoptada por un matrimonio italiano que tras un “proceso express” se la llevó a Roma a vivir con ellos. “Ella viajó a Italia sin tener aún la nacionalidad. En ese tiempo intermedio ella es devuelta. Se produce una audiencia en que se le pregunta al Estado Chile si podía dar certezas de que si regresaba podía ser adoptado, a lo que el Estado responde que no lo puede asegurar por su edad”, explica.

La pequeña hoy tiene la nacionalidad italiana y está recibiendo los cuidados necesarios en un hogar de menores. Castillo relata que la visitó en el lugar. “Pese a lo complejo de la situación ella tiene muchos recursos personales. Aprendió italiano. Ha avanzado en su proceso de reparación, tanto así, que no está tomando medicamentos”, agrega.

“Ella sabe que está en un hogar. Lo que quiere y nos lo dijo es que quiere una nueva familia”, asegura.

Errores de las instituciones

“El sistema de protección chileno se quedó atrás. No es capaz de responder a tiempo. Esta pequeña estuvo desde el año de vida en una residencia sin ser dada oportunamente en adopción. Eso hizo que el proceso se retrasara tanto que cumplió 9 años. Con la ley actual y el orden de prelación, los matrimonios heterosexuales no quieren niños grandes y como en segundo orden vienen los matrimonios extranjeros y el sistema empuja a los niños sobre cierta edad a salir de sus países”, sostuvo la diputada.

La parlamentaria además apuntó a que los padres adoptivos mostraron en varias oportunidades “alertas” de que no contaban con las competencias necesarias para hacerse cargo de una niña.

“Una vez que los padres son declarados idóneos y que en Chile -mediante una sentencia express de 7 días y con una sola audiencia- un tribunal chileno decide entregar a la pequeña en adopción, hay un proceso de enlace que en no duró más de 45 días. Los padres manifestaron de no estar seguros y en vez de levantar estas alertas la fundación Nídoli (italiana) y Mi Casa (chilena) las normalizaron como si fueran parte del proceso”, explica.

La diputada relata que el Sename sancionó a las fundaciones Mi Casa (por 90 días) y Nídoli (se le revocó el permiso) tras este caso.

Abandono

La diputada insiste en que a pesar de que se encuentra en un hogar con cuidados que son superiores a los que recibiría en Chile, ella está abandonada.

“Nosotros podemos decir que está bien cuidada, lo que es cierto, el lugar es bonito, amplio, pero no podemos negar que fue abandonada por un sistema que falló y hoy para las autoridades chilenas no es posible que digan que ella está bien y aquí no ha pasado nada”.

“Mi opinión es que esta pequeña necesita una familia. Eso es lo que ella quiere. Lo otro que hay que tener muy en cuenta es que esta familia se comprometa a mantener el vínculo con sus hermanas (…) Aquí se vulneró el derecho de los hermanos a mantener juntos y fueron cinco hermanas separadas: dos en Italia y otras tres en Chile”, agrega la diputada.

Castillo explica que la pequeña está acostumbrada a su nuevo nombre -que fue cambiado por la familia adoptiva- “pero si ella fuera adoptada nuevamente por un matrimonio chileno habría que tener eso en cuenta”, dice la legisladora.

Respecto a si se puede aplicar una sanción a los padres que desistieron del proceso, la diputada explica que “siempre los padres pueden abandonar a sus hijos y eso ocurre en todo el mundo. Pero es algo de lo que tenemos que hacernos cargo como cultura”, sostiene.

Publicado en La Tercera.